Reseña: ‘O todo, o nada’ (Habeas Corpus)

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Me niego a recurrir al topicazo de decir que estamos ante el disco maduro de Habeas Corpus, puesto que no considero que “madurez musical” y “disco melódico” sean necesariamente conceptos inherentes. Es más, también me niego a etiquetar este disco como un simple disco melódico (al igual que Justicia no me pareció un simple ejercicio de embrutecimiento). Ambos trabajos, enfocados desde prismas muy diferentes, ofrecen muchísimo más de lo que pueda llegar a intuirse en una etiqueta tan puntual y urgente como insuficiente. Más allá de gustos personales, cuando se hicieron públicos los avances de este disco antes de salir a la venta (dos temas colgados en la página web de la banda y un avance de veinte segundos del resto de canciones) quedó demostrado una vez más que los foros de internet son lugares cada vez más vomitivos e intransitables.

Leyendo algunos despropósitos (soy el primero en decir que es lícito y hasta necesario criticar si se hace con un mínimo de sensatez y credibilidad) a veces me llegué a preguntar si ciertas personas se llevaban algún tipo de comisión por linchar de forma gratuita. Personas que, por cierto, seguramente no dudan en atribuirse medallas al afirmar que la cultura y el arte no pueden ser vistas como algo convencional y mercantil, pero que paradójicamente tratan al músico de su banda favorita como si fuera un trabajador/esclavo al que pueden manejar a su antojo, pasándose por el forro sus necesidades creativas. Seamos serios: que a estas alturas de la película el nombre de Habeas Corpus vaya unido a la palabra “vendidos” o al nombre de Pignoise suena a broma de mal gusto. Así de claro.

Sacar un disco así después de un trabajo tan bien visto como Justicia (a mi juicio un disco que roza la perfección) es algo que tiene mucho mérito. Estamos ante dos trabajos que más allá de los evidentes nexos en común en cuanto a actitud y fondo, musicalmente difieren muchísimo. Obviamente una banda no está obligada a cambiar y a lanzarse de cabeza a nuevas aguas en las que nadar. No, ese no es un requisito indispensable para hacer buena música. Arriesgarte a secas es algo loable, pero no es suficiente para perdurar en el tiempo. Precisamente por eso debemos aplaudir a Habeas Corpus, porque jamás se han conformado, jamás se han estancado y aunque nadie los haya obligado, nunca han tenido una postura acomodaticia ni han pretendido vivir de las rentas.

 Y ya no se trata de arriesgarse ciegamente, sino de hacerlo con sentido y sin patinar de forma ridícula. La valoración que hago después de haber escuchado mucho O todo, o nada es que no sólo no han hecho el ridículo sino que han vuelto a demostrar que la actitud y la esencia son dos cosas que van mucho más allá de estilos y etiquetas.  O todo, o nada es un muy buen disco; fresco, valiente (el nombre tampoco creo que sea casual) y consecuente. Cuando una banda demuestra disco tras disco su solvencia y regularidad, es una señal inequívoca de que sus galones no son fruto del azar. Además, si lo pensamos se trata de un giro que de alguna forma es lógico. ¿Qué sentido tenía sacar otro disco de sonidos extremos existiendo Vindicatio (proyecto paralelo de MARS y Chifly)? Con Vindicatio la parcela musicalmente más agresiva (y el discurso lírico de MARS en Habeas Corpus siempre fue durísimo, pero también menos visceral e individual) queda cubierta del todo a juzgar pos su debut discográfico. De todos modos tampoco nos equivoquemos, O todo, o nada no es un disco blando en sí, ni mucho menos.

Uno de los temas que encendió la llama de la polémica fue Contigo. ¿El motivo? Un sector se llevó las manos a la cabeza al comprobar que en la letra convivían palabras como “enamoré”, “piel” o “labios”. ¡Qué osadía! (sí, estoy siendo irónico). Me pregunto dónde estaban todos esos susceptibles sorprendidos cuando el grupo publicó hace tiempo temazos como M.Z.B (musicalmente un ejemplo claro y meridiano de la sanísima y envidiable apertura musical del grupo, por cierto), Distancia o Después del último adiós, los cuales contenían explícitas declaraciones de amor. ¿Mi opinión del tema? Sin llegar a disgustarme es de los que menos me atraen del disco. Pero de ahí a escandalizarse, patalear y sacar conclusiones tan sectarias hay un trecho. Puedo llegar a entender que sorprenda un tema así dentro del repertorio de  Vindicatio, pero no en Habeas Corpus.

No cabe duda de que en O todo, o nada nos encontramos con temas de estribillos muy accesibles (Dime que no, O todo, o nada, Todo se derrumbó). Pero, ¿desde cuándo eso es malo si se hace de una forma sincera y honesta? Dime que no y O todo, o nada son posiblemente junto a la ya mencionada Contigo dos de los temas más rockeros del disco. El primero es una certera mezcla entre la sensibilidad social y la inevitable necesidad de una puntual evasión ante un panorama tan desolador (fuerzas de seguridad de gatillo fácil, precariedad laboral o dramas vividos dentro de una celda son los ejemplos escogidos en esta ocasión) que hace daño a la vista. La letra de O todo, o nada (el enfoque musical me recuerda al de su EP Subversiones), por su parte, bien podría indignar a más de un bienpensante. Se trata de una interesante reflexión acerca de la valentía que supone el pasar de la teoría a la práctica a la hora de luchar pos nuestros ideales, cuestionando a la indecisión y a las medias tintas. Un ejercicio de empatía sin tabúes para ponerse en la piel de quien toma una decisión tan arriesgada como incomprendida por la inmensa mayoría:

¿Te atreverías a pasar la vida entre rejas? ¿A morir y a matar por defender eso que expresas? ¿Te arriesgarías a que te pegase un tiro la policía? ¿Y a aparecer cualquier día muerto en cualquier esquina? ¿A que una noche tuvieses que huir teniendo que dejarlo todo, a tu familia, a tu pareja, a tus hermanos, la casa a la que tal vez no vuelvas? Di si estarías dispuesto a hipotecar por entero tu vida, pasar de ser alguien “normal” a un “terrorista”. A ser juzgado por los que son tus enemigos declarados. A renunciar a todo y más sin saber si al final servirá de algo…

En algunas partes de Todo se derrumbó (donde se vuelven a tener protagonismo aspectos más personales a través de una estremecedora letra) y de Antes morir que vivir muertos (auténtica declaración de principios) con su voz MARS nos recuerda al MARS de algunos temas del Armamente, mientras que Bastardos de salón (un alegato contra el sector más ultraderechista y reaccionario de los medios de comunicación) podría pertenecer perfectamente a Justicia o a Basado en una historia real. Aunque hay que aclarar que en este trabajo MARS le da otra vuelta de tuerca a su registro vocal hacia un lado áspero y rasgado al que no nos tenía tan acostumbrados. Pero en líneas generales, a pesar de dichas reminiscencias puntuales, inevitables y necesarias (no sólo en el aspecto vocal, sino instrumental), estamos ante un disco absolutamente fresco e innovador dentro del contexto ya de por sí ecléctico de la banda. Tampoco podemos dejar de mencionar Perdimos la ocasión, otro soplo de aire fresco que recuerda vagamente al The first drop de Rise Against y con el que comienza el disco. Precisamente en este tema se incluye a modo de introducción una frase de Isa, personaje principal de la excelente película El patio de mi cárcel interpretado por Verónica Echegui (posiblemente una de las mejores interpretaciones que he visto en el cine español): “Es difícil vivir en libertad sin sentirse libre”. Una frase significativa y lapidaria que explica a la perfección el hilo conductor de muchas de las letras de la banda y su posicionamiento a lo largo de toda su carrera.

La voz del narrador del documental catalán Presos de la democracia también resulta algo más que un simple adorno decorativo a la hora de introducirnos en el tema Sois ejemplo: “Si me preguntarais qué es la cárcel os respondería, sin dudar, que es el basurero de un proyecto socioeconómico determinado al cual arrojan a todas esas personas que molestan dentro de la sociedad”. Un tema que posiblemente tiene todos los ingredientes para convertirse en himno (¿su particular Ellos dicen mierda?.) Se agradece leer letras que se salgan del protocolo establecido por la mentalidad mediocre del pensamiento único, incapaz de ver más allá del “si están ahí algo habrán hecho, se lo tienen merecido” cada vez que se habla de los presidiarios; postura que me parece lamentable, independientemente de que esas encarcelaciones estén avaladas o no por el discutible Código Penal. Uno de los encantos de la lírica de MARS (a mi juicio el letrista con más talento de la escena estatal) es que, si bien repite temáticas a la hora de afrontar un folio en blanco, siempre sabe darle un enfoque que, sin cambiar el fondo, sí juega con la forma. Un tipo que condena taxativamente la violencia de género pero se atreve a hacerlo yendo un poco más allá, intentando ponerse en la piel del maltratador, como en Ni una más, del anterior trabajo. Un tipo que pone en duda la eficacia de los sistemas democrático y educativo con argumentos tan sólidos como incontestables en temas como La democracia es una farsa (en el que colabora Nano, guitarrista de la formación durante una década y ahora al mando de DeNiro) o La escuela es sistema, respectivamente.

Puede que las apariencias engañen, pero aunque les joda a los que se tomaron la libertad de decidir (basándose en parámetros arbitrarios) que el grupo había perdido su esencia y personalidad, este disco huele a Habeas Corpus por los cuatro costados. No se me ocurre ningún ejemplo mejor que el de esta curtida formación a la hora de hablar de compromiso, sensatez, actitud y credibilidad. Es duro decirlo, pero en un mundillo en el que abundan las bandas que se suben al rentable carro de lo reivindicativo y lo solidario utilizando el trillado recurso del panfleto, grupos como Habeas Corpus se me antojan imprescindibles.

JOAQUÍN STRUMMER

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Un comentario el “Reseña: ‘O todo, o nada’ (Habeas Corpus)

  1. Chiwi dice:

    He dado con tu blog a raiz del articulo sobre la censura que he visto en manerasdevivir.com, y trasteando me he encontrado con esta crítica al gran disco de Habeas Corpus. Enorme, no lo podias haber dicho mejor… A mi me parece un discazo y eso que suelo preferir musica mas hardcore como la de Justicia, por ejemplo, pero aun asi, este disco me ha entrado tanto musical como letristicamente, quizá en este ultimo aspecto sea el mejor o uno de sus mejores discos, a mi modo de ver. Un saludo!

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